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El guion político de la deuda eterna
Cada vez que salgo a la calle, a pesar de que la rutina de recorrer las mismas calles de siempre me debería inmunizar contra toda alteración de mi neurosis, me imagino borrando acentos, quitando haches, agregando eses a los letreros que cultivan la mancha gris. Me imagino con una cubeta de pintura mágica de todos colores y grandes brochas para poner los acentos sobre las íes y otras vocales. Esta perturbación mental, que todavía no sé de dónde salió, me frustra.
Pero parece que no estoy solo con mis patologías. Acabo de comprobar que por ahí anda otro que, como yo, pero con poder de decisión, se dedica a retirar rótulos oficiales —de esos que el estado o el municipio están facultados para colocar en cualquier lugar— con erratas. Por ejemplo, en las esquinas de Cuauhtémoc y Ángel Urraza estuvo, durante nueve años, una gran rótulo que decía Univesidad. Ayer que pasé ya no estaba. Pero en la esquina de Universidad y Eugenia todavía hay uno de esos grandes letreros viales donde se lee el nombre de la calle Cuhautemoc.
Por la casa donde vivo, todavía queda una barda de las pintadas para la campaña presidencial del 6 de julio de 1988. Ahí, para evitar meterse en problemas con la ortografía, no pusieron el nombre del candidato, sólo su apellido. Pero pusieron un triste guion que da al traste con todo lo que el candidato sostiene como política económica. Dice: «Con Cárdenas no-
más deuda externa».
Que es todo lo contrario de lo que Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (pfcrn) y de otros partidos satélites del régimen priista, propugnaba como lema de campaña: él ya no quería endeudar al país. Desde luego que en el caso de los activistas políticos, todavía queda el beneficio de la duda y uno puede creer que fue un priista satírico quien puso ese malévolo guion. Lo malo del asunto es que por todos esos rumbos fueron menos quisquillosos y sí andaban varios batallones bien equipados con sus anchas brochas y cubetas de pintura, compresoras y líderes creativos que les decían a los obreros de la pintada qué borrar y qué poner. Eran menos sutiles, pues sobre un gran fondo verde y con letras enormes pintaban: Vecino: se el ejemplo en tu comunidad no tires la basura. Lo que ha de haber puesto en qué pensar a todos los ciudadanos de mente limpia y cuello renegrido, pero bien disimulado, que siempre quiere sobresalir, pues imagínese usted a tanto c. compatriota guardando toda su basura y la de su h. familia durante varios días, semanas, meses, años, y todo por querer ser el ejemplo en su comunidad.
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